A medida que la vida te decepciona, coleccionas básicamente dos tipos de ex. Los que te dejaron y a los que abandonaste tú. En otras palabras, los que jamás te quisieron y los que, a su modo, aún te quieren .
A los que se engañan pensando que lo dejaron de mutuo acuerdo no los cuento, por cobardes, hipócritas y discapacitados emocionales.
También deberíamos tratar aparte al último ex, especialmente delicado por reciente, y al primero, particularmente tierno por ingenuo. Al resto, al pelotón, jamás hay que guardarles ningún rencor, pues fue gracias a ellos y a que te dejaran escapar por lo que hoy tu estás como estás y con quién estás .
Y yo cada vez más convencida de que a lo más grande que se puede aspirar es a ser un gran ex. Mirar cómo les va ahora que ya no están contigo, sino con alguien que te mira mal y te piensa peor, y decirte esa gran frase...
¡Qué felices somos los tres! (:
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